| LOS DULCES SABORES ACARAMELADOS DE MALVAS EN ZARUMA |
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Don Celso Aguilar es nieto de María Clemencia Natividad, quien inició el negocio de la elaboración de dulces hace 112 años y es la tercera generación en llevar adelante un trabajo que su abuelita lo iniciara el siglo pasado y de quien aún mantienen el proceso de elaboración. “Estas pailas de bronce tienen 112 años y aún en ellas acaramelamos los dulces de maní, guayaba, manjar de leche, de sidra y de cacao. Sesenta años los trabajó mi padre, unos cuarenta mi abuelita y nosotros llevamos 12”, indica con nostalgia Don Celso Aguilar al afirmar que pocas son las familias que todavía se dedican a esta labor. Una de las peculiaridades de la Fábrica de Dulces Doña Cleme es que la mayoría de las frutas necesarias para la elaboración de los dulces son cultivadas en sus parcialidades, así se tiene la guayaba, de ella se obtiene la jalea, la caña de azúcar de la cual se obtiene la panela, y de ella los diferentes sabores de dulces. En total son catorce clases de dulces los que se fabrican. Don Celso se muestra complacido con la aceptación que tiene sus productos en el mercado, especialmente de turistas que diariamente visitan su tienda y lo han apoyado durante más de cien años. Hay dulces que son bien laboriosos como el manjar de leche que exige de por lo menos 6 horas para acaramelarlos y el de Guayaba 4. Se trabaja desde las cinco de la mañana hasta las 13h00 y de las 15h00 hasta las 19h00. La amabilidad de Don Celso permite que los turistas sin compromiso visiten y saboreen las diferentes clases de dulces, como el Jazhpi elaborado a base de panela y maní, Turrón a base de bocadillo blanco maní y leche de soya, Huevitos de faldiquera hecho con crema de leche maní y panela. La Jalea que está compuesto de panela y guayaba. El dulce de Cacao es producido con panela y maní tipo manicho, el cual fascina al turista quien termina comprando una buena porción.
“Para nosotros es un orgullo trabajar en la elaboración de estos sabrosos dulces, somos la tercera generación con una tradición y nuestra empresa es familiar. Aquí trabaja mi esposa, mi hermana, mis sobrinos y dos agricultores, no así, la juventud de hoy prefiere migrar a otros lugares”, indica Don Celso con nostalgia. “Agradecemos la encomiable labor que está haciendo el Ministerio de Turismo, del cual esperamos nos apoye en la promoción y capacitación a efecto de que esta tradición no se pierda y más bien para las futuras generaciones se constituya en un modo de vida. Nosotros vivimos del turismo y esperamos que pronto nos visiten”, terminó manifestando.
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