| UNIVERSIDAD Y DESARROLLO |
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“… la crisis de América Latina fue tal, que no solo fue social y económica, fue una crisis de ideas, tuvimos miedo a pensar… en cambio el capitalismo se atrevió a pensar, a enriquecer la teoría modernizadora, a enriquecer la Teoría de la Dependencia y aplicarlo a la realidad latinoamericana. Por ello, 30 años, 25 años nos regimos en América Latina a partir de recetas que nos vinieron del exterior, de un mal llamado consenso. El consenso de Washington, porque allá, la burocracia internacional: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el BID, Secretaría de Estado del tesoro de los Estados Unidos, se reunieron en Washington a finales de los 80 para racionalizar lo que ya venían imponiendo en todas partes del mundo, pero nunca participó un solo latinoamericano y sin embargo se llamó el consenso. Esto nos demuestra Rafael Correa, como nos desmerecían y lo peor que muchas veces estas políticas no precisamente fueron impuestas sino asumidas por los gobiernos de turno, por nuestras élites, por nuestros políticos entusiastas que nunca cuestionaron dichas recetas. “fíjense al nivel de mediocridad al que llegó América latina” increpa Correa en su ponencia. “Para poder ir más allá, como plantea Boaventura se Sousa Santos, no solo debemos ir por la generación de un nuevo conocimiento, sino, por una nueva forma de producción de conocimiento. Un conocimiento que reconozca las distintas epistemologías de nuestros pueblos. Que no olvide ni descarte el conocimiento universal, que establezca puentes de pensamiento creativo, crítico y propositivo desde una perspectiva diversa”. Los rasgos coloniales y neocoloniales han encasillado la producción del conocimiento de manera unidireccional. Así lo que se produce en las élites culturales se ha asumido como una verdad absoluta y esta dominación cultural se ha extendido hasta nuestras fuentes de conocimiento y de formación académica. El Gobierno de la Revolución Ciudadana, está sentando las bases de un nuevo régimen de desarrollo basado en las capacidades endógenas de su sociedad lo que exige impulsar la investigación para el desarrollo científico y tecnológico. En el Ecuador sabemos que apenas un 2% del presupuesto de los centros de Educación Superior, se destina a la investigación. Esto es dramático, así no se hace desarrollo. Para impulsar un sistema de Educación Superior de Calidad, es indispensable reforzar los procesos de acreditación y evaluación bajo nuevos parámetros que respondan a las actuales necesidades y desafíos del país. Evaluar, evaluar y evaluar, es la tónica que nos llevará a crear instancias de acreditación a nivel sudamericano, con ello los títulos valdrán en cualquier lugar de la región. Pero eso sí reconociendo que la Universidad cumpla con los altos estándares académicos de excelencia y calidad. No es posible que a pretexto de la autonomía universitaria, los centros de Educación Superior del Ecuador, no rindan cuentas a nadie del cumplimiento académico, de su oferta académica, que no haya un registro y seguimiento de los recursos y que el estado pierda ingentes cantidades de dinero por la alta tasa de deserción estudiantil. Solo en el Azuay, 17 estudiantes de cada cien logran matricularse en las universidades. De estos solo tres culminan su carrera. Las cifras por sí solas, revelan la problemática educativa en el país. Podemos inferir que, sí solo tres culminan la carrera, es que hay mediocridad en la educación media. Amigo lector no se pierda el siguiente boletín donde analizaremos esta problemática. Fuente. II Congreso Internacional UNIVERSIDAD DESARROLLO Y COOPERACIÓN CUENCA 2009 Universidad Politécnica Salesiana.
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| Last Updated ( Friday, 04 September 2009 20:24 ) |