| CERÁMICA DE CHORDELEG LE APUESTA AL TURISMO |
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Rosa Guzmán y Fernando Loja, ahora esposos cuentan que desde pequeños querían realizar este trabajo y por esas cosas del destino, Dios los juntó y son una pareja dedicada 100% a la confección de pequeños muñecos en cerámica. La materia prima -caolín refinado- la obtienen en buenas cantidades en la ciudad de Azogues. Producen una mezcla con otra tierra que la consiguen en el sector de la Unión en Chordeleg, y de la fusión de estas se obtiene la “masa” o arcilla. Esta es tan dócil, que en sus manos se derrite adquiriendo formas únicas, sui géneris, insinuantes, que pintadas y vestidas de vivos colores son una verdadera obra de arte. Las obras gustan mucho a los turistas y por ello creemos que el turismo es una fortaleza para el trabajo artesanal, refiere Rosa, agregando que se considera una amante de la artesanía.
Entre sus muestrarios están figuras de hombres y mujeres que representan a los rucuyayas, tucumanes, danzantes. Una peculiaridad que llama la atención es la representación escenográfica en miniatura de un momento en el tiempo de la cultura vernácula del lugar, no fabrican elementos utilitarios, interpretan la realidad circundante. Su herramienta más poderosa, la imaginería, pone en escena muestras del juego de trompos, de bolas, las rifas, los castillos de luces y fuegos pirotécnicos, vacas locas, bandas de pueblo, etc, es decir escenifican un momento de la vida cotidiana de la gente del lugar. Sus obras, han estado en las mejores ferias artesanales y turísticas del país, refiere Fernando Loja al tiempo que lamentan el poco valor que las generaciones actuales le dan a este trabajo y menos le vean como un sustento de vida. “…nos ha ido mal con los operarios que contratamos, parece que no les gusta, se cansan y se marchan” dice, Fernando, un tanto contrariado, sin embargo se repone al confesar que ellos son los únicos en esta modalidad de trabajo en el lugar. En el Taller de Cerámica en Miniatura, el visitante puede observar, vivir y participar en esta labor totalmente artesanal, sus dueños están prestos a compartir el trabajo, “… recuerdo cuando a una amiga le dije: toma, -dándole un pedazo de arcilla- ¿haber si puedes hacer un muñeco?... se tardó una hora y no lo consiguió. Así empezamos él y yo … al día hacíamos 4 muñecos, la masa era rebelde y las figuras no me salían, 5 años nos bastaron para saber lo que sabemos…” indica Rosa Guzmán, quien agrega que los pedidos ahora son por docenas y sus compradores la buscan el su casa.
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| Last Updated ( Wednesday, 14 October 2009 21:34 ) |