| LA FILIGRANA, POTENCIAL TURÍSTICO DE CHORDELEG |
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El oficio lo cultivó de sus papás y familiares que también fueron joyeros, la mayor parte lo aprendió de su maestro Juan Jara, quien trajo el conocimiento y el arte de Fidel Zúñiga, un orfebre que con talento participó la sabiduría a sus familiares y más tarde a todo Chordeleg. Por ello si Ud. desea una joya auténtica de Chordeleg, tiene que ser en filigrana, destaca Gilberto Jara, agregando que este cantón nació con la filigrana, creció con ella y hoy su nombre turísticamnete se le conoce por la confección de joyas en filigrana. La materia prima refinada y lista para trabajar la proporciona el cliente y se obtiene en lingotes o granulados, sean estos de oro o plata. “Nuestro trabajo es requerido por las tiendas de joyerías o por clientes interesados en conseguir una alhaja…”, explica Gilberto Jara, joyero de 78 años de edad oriundo de Chordelég, al tiempo que narra los mejores momentos que vivió la artesanía de las joyas, “… los mejores momentos fueron al comienzo, allá por los años 50, cuando a Chordeleg se le conocía como la tierra de las joyas. Mi hermano tuvo la oportunidad de ser distribuidor de joyas para los mercados de, San Juan, Biblián, Cuenca, y en todo Chordeleg, divulgó el arte en una misión eminentemente educativa, recalca Jara, explicando además, que la materia prima – en este caso el Oro o la Plata-, es proporcionada por el cliente. El metal proporcionado es calentado y derretido en un crisol a una temperatura de 900º. En el ejemplo demostrativo, Jara indica que la plata, es combinada con otros materiales que garanticen su resistencia en una aleación que no quiere develar. En el mundo, la plata pura está cotizada en 925 quilates, pero nosotros hemos fabricado una aleación especial de 940, que le convierten al material en uno mucho más resistente o sea que, de mejor calidad. Una vez licuado el metal, es colocado en un molde en forma de barra, obtenida el lingote, se coloca en una prensa que gradualmente mediante un sistema de entenalla, o cremallera, la barra se dilata perdiendo espesor y ganando en longitud. El proceso, es prolongado hasta conseguir una especie de alambre brillante del grosor poco menos de un cordón de zapato. Luego, este es colocado en una especie de regla agujereada con orificios grandes medianos y diminutos, por cuyo centro gradualmente pasa una y otra vez el alambre de plata, que así mismo va reduciéndose su espesor y ganando extensión, cada vez que progresivamente es atravesado el “alambre”. Dada la excelente calidad del material con que trabaja, este no se arranca; a este proceso se llama hilar.
Una vez obtenido el hilo metálico del más mínimo grosor, se parea en dos hebras se tuerce y entorcha, para luego tomando uno de sus extremos pasarlo por una prensa plana. Así el resultado será una nueva lámina de metal muy fina pero con los bordes tallados. Con orgullo Gilberto Jara cuenta que ha trabajado para las mejores joyerías de Cuenca entre las que destacan, Puerta del Sol, Optica Joyería Ariolfo Vázquez, Julio Ortega, Nieto Hermanos, Quinteros, entre otros. En los mejores momentos dice que el trabajo lo realizaban entre toda la familia. “Anteriormente, trabajábamos bastantes joyas, pero una afección irremediable a la vista hizo que dejara de trabajar con rigurosidad” dice Gilberto.
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| Last Updated ( Wednesday, 28 October 2009 21:16 ) |