Ubicado a 102 Km al suroeste de la ciudad de Cuenca, se encuentra el cantón Oña, legendario relicto histórico que guarda celosamente, entre sus angostas calles y antiguas casas, momentos fidedignos de la historia ecuatoriana. Una reliquia constituye la casa Bella de Paris, se dice que éste fue el aposento de Bolívar en su paso hacia las tierras del sur. En el barrio San Francisco y en el Centro Histórico de Oña, las edificaciones de arquitectura tradicional, parecen haberse quedado suspendidas en el tiempo, evocando a un pasado colonial, que nos recuerda como fueron los momentos cívicos libertarios. Por ello este cantón forma parte de la Ruta de Bolívar.
Oña es el centro cantonal y cuenta con su única parroquia Susudel. En la región, los terrenos aparentan una limitada capa vegetal, sin embargo el disfrute del turista que lo visita, se recompensa con el hermoso paisaje de montañas superpuestas y arrugadas, características propias del paisaje andino.
El cantón cuenta en su interior con espectaculares sitios de interés turístico que aún no han sido explorados sino por unos pocos. En la comunidad “El Rodeo” las cascadas del “Salado” constituyen un espectáculo sin igual, dada la riquísima experiencia que se vive, antes durante y después de visitar el atractivo lacustre. Caminando por senderos naturales y bosques de chaparros se llega al río Rodeo, cuyo cause gira caprichosamente 90º dejando como resultado de su maniobra, un paisaje único. El espectáculo es más agradable al observar que las piedras diseminadas en el lecho, son de color rojizo.
Siguiendo río abajo por una nutrida vegetación de chaparros sorprende la caída de agua del Río Conventillo en medio de un delta formado por los ríos Rodeo y Conventillo y que dan origen al Río Baijón, el mismo que mas adelante se llamará Río León. Rubio Torres, nativo del lugar, es el guía que conduce con experticia a los exclusivos turistas que solicitan de sus servicios. El sendero está delimitado por la pradera y baja hasta las mismas orillas del río. Hay un sendero trabajado por Rubio, que conduce hasta la cascada principal que se encuentra a unos 600 m. desde el delta río arriba, subiendo el río Conventillo. Allí, luego de vivir experiencias formidables de aventura y tras caminar aproximadamente 20 minutos, está la mágica y enorme Cascada de Rodeo. El agua se precipita rompiendo la cordillera desde una altura de 20 m y forma una laguna natural que tienta zambullirse.
Rubio, hombre dedicado a la aventura, es hábil contando leyendas y cuentos, que refrescan la jornada. La cascada está en el fondo de las gigantescas montañas encañonadas. El sonido del agua es ensordecedor y si el turista es un intrépido, entonces podrá aproximarse hasta el fondo mismo de la caída de agua. Las paredes de las montañas son de enormes proporciones que cautivan la vista e impresionan al visitante. Este rincón natural se le puede visitar en grupos de amigos y /o en familia. Para ello se requiere necesariamente de un guía como Rubio Torres.