Hacia el oeste de la ciudad de Gualaceo, en la provincia del Azuay, se encuentra el museo artesanal del Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares CIDAP, en donde su anfitrión Raúl Cabrera gustoso recibe a los turistas que vistan el lugar. El sitio es uno de los atractivos turísticos preferidos por los visitantes que llegan al cantón y constituye parte fundamental de la oferta turística que tiene Gualaceo.
El museo recoge una extensa gama de la actividad artesanal no solo del cantón, sino de toda la región comprendida por los cantones Sigsig, Chordeleg y Gualaceo. Aquí se muestra los tejidos y bordados en lana, toquilla, fibras naturales, trabajos en cerámica utilitaria entre otros. Raúl Cabrera, tejedor de sombreros de toquilla y coordinador del museo, cuenta que la galería tiene por objeto proteger y mantener la actividad artesanal de la zona, manifiesta fundamentalmente en los tejidos y cerámica. Pero lo que más llama la atención es la elaboración del hilo de seda, una práctica del continente asiático pero que tiene relevancia en la localidad por su concepción artesanal. El tejido en hilo de Seda no es muy común en el Ecuador, dada la difícil labor que implica, sin embargo se está desarrollando el proyecto Red Andina de la Seda, que integra a los países de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Indica Raúl que Gualaceo es el centro de acopio de la materia prima de seda, mientras que el centro de producción está en Santo Domingo de los Colorados, después de que dejaran de serlo Penipe y Baños de Ambato por la caída de la ceniza del volcán Tungurahua que acabó con la producción.
El gusano de la seda, es un animalito muy delicado y exige condiciones naturales para su cultivo, no siendo posible en cautiverio ni en invernaderos. Cuenta Raúl que los huevecillos de la seda, son importados de Italia a través del instituto ILA, y llegan al Ecuador empacados en cajas semejantes a las de fósforos, conteniendo 20 mil huevecillos a los que se colocan en una incubadora para su gestación. Son pequemos como los gusanos de la “lancha”, explica Raúl, asegurando que en 40 días crecerán en grosor y en tamaño hasta de 8 centímetros. Se alimenta exclusivamente de las hojas de morera. En su corta vida cambian la piel por 5 ocasiones, en un proceso de metamorfosis y antes de convertirse en polilla, en tres días el gusano habrá de elaborar su capullo, del cual saldrá haciendo un pequeño agujero estropeando la hebra, por eso, aclara Raúl, antes de que ello ocurra se procede a sacrificar al gusano colocando los capullos en un horno a 60º Cº durante 8 horas. La grasa del gusano se impregna en la fibra y se convierte en la fibra más resistente del mundo. Un capullo pequeño tiene unos 800 metros de hilo, los más grandes llegan ha tener hasta 2 mil metros. Cada capullo tiene una sola hebra y es tan fina que exige una excelente vista para detectarla. Los capullos de seda se cortan y se cuecen durante una hora con carbonato de sodio y jabón blanco, con lo cual se consigue transformarla en fibra óptica. Para conseguir el hilo chapé, se utiliza una máquina devanadora con la cual se obtiene un hilo muy fino cuya calidad y grosor se mide en denieres. Un hilo de seda tiene 350 denieres, es decir que el grueso del hilo está dado por la presencia de 350 fibras de seda, o sea que hay 350 capullos “entorchados”.
Raúl indica que existen dos formas de obtener el hilo de seda, una manual-artesanal y otra industrial, el consumidor extranjero las prefiere artesanales, ya que la seda esta en estado natural y sin brillo, no así los productos industrializados contienen un brillo llamativo pero no son muy apetecidas. Las prendas elaboradas con seda pura igualmente son tinturadas con áloes de plantas vegetales de la localidad, para ello utilizan matas como la chilca, el nogal, la col morada, la uva etc. con lo que consiguen estupendos colores que gustan mucho al cliente.
La seda, por sus peculiares virtudes y características antiguamente era reservada para el séquito de la realeza, A más de su elegancia las prendas de seda mantiene la temperatura corporal independientemente del los agentes externos, así como absorbe o elimina olores del cuerpo. Por estas y otras virtudes, a la fibra de seda se le conoce como La Fibra de los Dioses, termina manifestando Raúl Cabrera, al tiempo de despedirnos de la visita en el museo del CIDAP en Gualaceo.