Los Monigotes son un ritual ciudadano, según explican historiadores, sociólogos, antropólogos y artistas. Para el historiador Jorge Núñez, la fiesta se originó en los ritos solares que se celebran en Europa, estos tienen relación la muerte del sol viejo y el nacimiento de uno nuevo. Núñez comenta que en la fiesta, se recrean las mascaradas carnavalescas europeas, así como las festividades indígenas de los astros, “ahí conviven en armonía personajes míticos y naturales, el fin es la alegría colectiva, en nuestro caso una mofa a la autoridad”.
Lo mismo opina el Antropólogo Galo Ramón, quien dice que el hecho de incluir personajes andinos como los payasos y diablos argumenta una preemisión social andina. “Los simbolismos son claros en la celebración, se intenta recrear una fiesta en la cual participan varios elementos propios como las máscaras, el trago y el testamento”.
Juan Paz y Miño, dice que algunos antecedentes marcan la quemazón de las figuras, entre ellos las persecuciones religiosas, como la quema de las brujas de la inquisición el artista Ruben Paredes describe a los monigotes como un arte momentáneo, que representan formas caricaturas de la vida. “Son sátiras que se inician el 28 con los inocentes, allí la ironía simboliza las relaciones que acentúan el ambiente burlesco, frente a las experiencias negativas”. Para Isidro Monar, lo muñecos son una reacción popular. “Cuando cada persona arma su muñeco, intenta agregarle su vida, en ella están impresas sensaciones de angustia, miedo, alegría y desilusiones; en la actualidad el tinte político es uno de los alicientes que motivan el mensaje lacónico y satírico, como en rechazo en lo que no se está de acuerdo. Así encontramos escenas de la vida política que marcaron un hito en la vida socioeconómica del país.
En los años viejos, el personaje de mayor protagonismo, y encargado de llevar el mensaje es “La Viuda” de las cuales desborda un llanto y a la vez una alegría voluptuosa y procaz . En la noche del fin de año no será difícil encontrar a un masculino vestido de mujer, bailando en las calles y pidiendo dinero. Esta práctica de reciente aparición, no trata de reproducir la figura humana, sino de caricaturizarla, exagerando las proporciones femeninas, licencias no permitidas por la sociedad machista. De tal suerte que la viuda representa el papel de un catalizador de la fiesta, sus salidas cómicas divierten a quienes ven y a las mismas personas que se disfrazan. La gracia del 31 en la noche nadie lo recordará para el 1 de enero. A la medianoche, petardos, música y abrazos, llenos de los mejores deseos anunciarán el nacimiento del nuevo año.
La celebración de los Años Viejos que no se sabe con exactitud cuando empezó se dice ser propia del pueblo ecuatoriano, constituyéndose en un evento de gran celebración e interés turístico así, en las instituciones, empresas y barrios las personas se auto convocan para organizar la quema del año viejo.