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EL SOLSTICIO Y EL INTI RAYMI PDF Print E-mail

Fiesta del Inti Raymi

Al movimiento de traslación del sol en el mundo andino se le conocía como “el camino o el caminar del sol”, cuando el Sol se detiene en uno de sus extremos se presenta el solsticio cuyo significado es el del día en que el sol permanece quieto, como señala Guamán Poma, ese día el sol descansa y apareja su viaje.  En el caso particular del solsticio del 21 de junio es cuando el sol llega al extremo norte de su recorrido, descansa e inicia el viaje hacia el sur; en Cuenca es cuando la puesta del sol se observa por la zona del Cajas y retorna a Kankan (soldados).

El otro solsticio se da en diciembre donde los habitantes del hemisferio austral vivimos el solsticio de verano y los del hemisferio norte el de invierno. Así también se debe señalar que el Inti Raymi – fiesta del sol- o fiesta del solsticio del invierno austral (junio) no era una simple fiesta de música y licor; fue parte de un calendario cultural y de una religión agro-solar, no se señala únicamente como inca sino como andina, porque todas las culturas agrarias del mundo tuvieron calendarios agro-solares y como deidad al sol.

El Inti Raymi marca el fin de un ciclo y el comienzo de otro, por eso todos esperaban ver el día en el que el padre sol se detenía y descansaba después de recorrer una larga ruta de sur a norte de diciembre a junio para luego invertir su recorrido, en esta fecha también comienzan nuestras cosechas. Entonces se crearon mitos y consecuentemente ritos, en el solsticio se agradecía al “Intiyaya” (Padre sol) con una gran fiesta – el Inti Raymi- en la que se pedía que no se aleje de la tierra, que regrese y nos dé luz y calor elementos  fundamentales para la salud, las cosechas y la misma vida sobre la tierra, ya que es el momento en que el sol está lo más distante, la noche invade, los vientos alisios se presentan y el frío arrecia, comenzarán las heladas y nevadas que destruyen a la vegetación y enferman a la población humana; es el comienzo del invierno austral.

Fue parte de lo que en occidente llamaríamos una alianza sagrada, y en el mundo de los runas el momento de cumplir con el mandato sagrado de la reciprocidad entre el hombre y su deidad, el Sol; por eso la solemnidad con la que se debía de mirarse su acercamiento a un sitio –Ceque- que señalaba el fin de su camino; era el momento mágico y preciso para la fiesta en la que se observaba como el inca tenía en sus manos dos copas de chicha, la una ofrendaba a su padre el Sol en el preciso momento que hacía su aparición (madrugada), también se entregaba pan de maíz –saratanda- las joyas y los cumbis o tejidos finamente elaborados por las sacerdotisas del sol –akalla- se sacrificaba algunas llamas en las que agoreros de esa época predecían el futuro del pueblo, fue un acto similar a la consagración católica y de la otra copa el Inca tomaba la chicha y luego convidaba a sus colaboradores y por fin arrancaba la gran fiesta del pueblo, fue como la comunión o el ágape occidental, sencillamente se cumplía con un mandato sagrado, no hay que olvidar que la fiesta andina es para la comunidad y no para el individuo, por eso el festejo era popular, pero al mismo tiempo sus ritos eran para su padre el Sol.


Aproximación del Solsticio

¿Cómo se conocía la aproximación del Inti Raymi o fiesta del solsticio de Junio? En primer lugar, mediante la observación e identificación directa del movimiento o camino del sol en la cordillera, con la llegada del astro rey a un ceque –lugar sagrado- generalmente un: cerro, río, laguna o valle.

Guamán Poma señala al camino del sol: “en el sembrar la comida, en qué mes y en qué día, y en que hora, y en que punto, por donde anda el sol lo miraban  los altos cerros, y por la mañana de la claridad  y rayo que apunta el sol a la ventana por este reloj siembran y cogen  la comida del año en este reino”.

En segundo lugar, por las sombras que proyectaban las Sukankas (pilares) dispuestos en sus plazas solares –calendarios- el inca Garcilaso de la Vega indica: “para verificar el solsticio se ponía un inca en cierto punto al salir el sol y al ponerse, y  miraba para ver si salía de entre las dos torres pequeñas que estaba al oriente y al poniente. Y con este trabajo se certificaba en la astrología de sus solsticios”.

Otra forma de presagiar la llegada del solsticio de verano era en los templos. Aquí se miraba el caminar del sol y en este caminar como llegaba a sus asientos y al mismo tiempo se anticipaba hechos agroclimáticos especiales.

Montesinos, el extirpador de idolatrías a mediados del siglo XVI, señala: “a mí me enseñaron cuatro paredes antiquísimas, sobre un cerro y un criollo gran lenguaraz y verídico, me certificó que servía de reloj este edificio a los indios antiguos”. Ingapirca, como templo, cumple esa función, permite que el sol llegue a su asiento Solisticial.

Como se puede observar, el solsticio de invierno en los andes australes tuvo un significado múltiple y especial, fue parte de la cosmovisión andina que contó con algunos mitos y cuyos ritos nos han llegado pero bajo el concepto occidental de fiesta y no de algo sagrado y espiritual a más de astral, propio de la cosmovisión andina. Así se festejaba el solsticio de junio en el que un pueblo rendía culto y compartía con su principal deidad, el padre sol, el “intiyaya” de los Andes.      

Fuente; diario el Mercurio. Escribe Renán Loyola- 21 junio- de 2009 sec. 4B
Last Updated ( Friday, 04 June 2010 15:44 )
 

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